jueves, 5 de septiembre de 2013

Lo más sencillo es lo más difícil

Al señor Christian Leberecht Schnabel, que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX, me hubiera gustado verlo en la sección de diseñadores del catálogo de Ikea. Con su máxima "das Einfachste ist das Schwerste" (lo más sencillo es lo más difícil) se hubiera ganado también el aplauso y el cariño de la Bauhaus.
Pero no. Por cosas del destino quedó relegado a un segundo plano. Eso sí, en su tierra, Baviera, muchos lo conocían por su pasión por innovar de forma original el mundo cotidiano. Y la hecatombe en los chismes de esta sociedad llegó cuando Schnabel se dedicó a imaginarse un nuevo tipo de cubertería. Entonces soñó y creó el cuchillo-tenedor y el tenedor de una púa. En este último se inspiró Erich Kästner para escribir esta irónica fábula.

Die Fabel von Schnabels Gabel

Kennen Sie Christian Leberecht Schnabel?
Ich habe ihn gekannt.
Vor seiner Zeit gab es die vierzinkige,
die dreizinkige
und auch schon die zweizinkige Gabel.
Doch jener Christian Leberecht Schnabel,
das war der Mann,
der in schlaflosen Nächten die einzinkige Gabel
entdeckte bzw. erfand.


Das Einfachste ist immer das Schwerste.
Die einzinkige Gabel
lag seit Jahrhunderten auf der Hand.
Aber Christian Leberecht Schnabel
war der eben erste,
der die einzinkige Gabel erfand!


Die Menschen sind wie die Kinder.
Christian Leberecht Schnabel
teilte mit seiner Gabel
das Schicksal aller Entdecker bzw. Erfinder.


Die einzinkige Gabeln
- wurde Schnabeln
erklärt -
sei nichts wert.


Sie entbehrten als Teil des Bestecks
jeden praktischen Zwecks,
und man könne, sagte man Schnabeln,
mit seiner Gabel nicht gabeln.

Die Menschen glaubten tatsächlich, dass Schnabel
etwas Konkretes bezweckte,
als er die einzinkige Gabel
erfand bzw. entdeckte!
Ha!


Ihm ging es um nichts Reelles.
(Und deshalb ging es ihm schlecht.)
Ihm ging es um Prinzipielles!
Und insofern hatte Schnabel
mit der von ihm erfundenen Gabel
natürlich recht.




La fábula del tenedor de Schnabel

¿Conoce a Christian Leberecht Schnabel?
Yo lo conocí.
Antes de él existía el tenedor de cuatro,
de tres e incluso el de dos púas.
Sin embargo el tal Christian Leberecht Schnabel
fue quien en las noches en vela
el tenedor de una púa
descubrió, mejor dicho, inventó.

Lo más sencillo es siempre lo más difícil.
El tenedor de una púa
estaba a mano desde hacía siglos.
¡Pero fue Christian Leberecht Schnabel
el primero
que lo inventó!

Las personas son como los niños.
Con su tenedor
Christian Leberecht Schnabel
el éxito de todos los descubridores, mejor dicho, inventores, compartió.

El tenedor de una púa
 –le explicaron a Schnabel–
no tiene ningún valor.

Como parte de la cubertería
carece de finalidad práctica.
Con su tenedor no se podía
 –le dijeron a Schnabel–
pinchar.

En efecto, ¡la gente creyó
que Schnabel algo concreto perseguía
cuando el tenedor de una púa inventó,
mejor dicho, descubrió!
¡Ja!

A él le importaba lo irreal
(y por eso le fue mal).
¡A él le importaban los principios!
Y en este sentido
con su tenedor inventado
Schnabel llevaba naturalmente razón.


(Traducido por María González de León)




viernes, 19 de julio de 2013

Gracias "Lipi"

Dejo aquí mi entrevista para la revista Blitz! de la ciudad de Leipzig. Ha sido un placer ser parte de ti, querida ciudad.
¡Hasta muy pronto!

http://www.blitz-world.de/leipzig/lpz-regio.htm

(Foto del centro de Leipzig; María González de León)

lunes, 8 de julio de 2013

El dogo de Otto


Aunque no soy muy amiga de los perros, he de decir que este celebérrimo poema de Ernst Jandl me encanta: ottos mops o lo que es lo mismo El dogo de Otto. Leo que a simple vista a este escritor poco le importaba la tipografía y las reglas gramaticales: sus poemas son una mezcolanza de apariencia infantil. Para nada es así. El poemita compuesto exclusivamente por palabras con la vocal o se las trae y acabamos hecho un lío de Montepío cuando intentamos traducirlo. Y a las pruebas me remito: si no me equivoco, no existe traducción al español que incorpore todos los rasgos de este poema ¿tontorrón?

Este Otto no tiene dogo pero sí una caseta en la Feria de Abril de Sevilla (Foto: María González de León)

ottos mops

ottos mops trotzt
otto: fort mops fort
ottos mops hopst fort
otto: soso
otto holt koks
otto holt obst
otto horcht 
otto: mops mops

otto hofft
ottos mops klopft
otto: komm mops komm
ottos mops kommt
ottos mops kotzt
otto: ogottogott



el dogo de otto


la obstinación del dogo de otto
otto: camina otto camina
el dogo de otto brinca 
otto: bueeeno
otto va a por cocaína
otto va a por fruta
otto cotillea
otto: dogo dogo
otto espera
el dogo de otto llama
otto: ven dogo ven
el dogo de otto va
el dogo de otto echa la pota
otto: odiosodios

(Sírvase mi traducción como ayuda lejana para entender este poema de mil interpretaciones)

martes, 25 de junio de 2013

Estampa cotidiana

Ya se acercan los días calurosos y las noches abiertas. Los niños acaban la escuela y con ellos la vida en la ciudad se trastoca. El riguroso orden del día cambia en pequeños detalles que se vuelven duros e insufribles cuando los colegiales tienen que volver a enderezarse en septiembre.
En medio de este cambio estacional compruebo desde mi ventana que, pese a todo, la vida es estática. Cada diez minutos oigo el chirriar del tranvía a su paso por el sur de Leipzig, veo a la vecina sacar a su perro puntual e incombustible a las 7 de la mañana, huelo el pan de masa preparada que hornea la cadena de panaderías de enfrente, y, por las noches, siento el bamboleo de las fiestas punk de los últimos jóvenes radicales de esta ciudad.
Y sobre todo, veo a las mujeres-bolsa, pequeñas, ancianas, jóvenes y altas, impasibles al paso de los días. A ellas va dedicada mi traducción del poema de Ursula Krechel.

Waschfrau, (Lavandera). Norbert Schwontkowski (1949-2013)




Las mujeres-bolsa

No solo hoy miércoles
pasan ellas a lo largo del jardín de las casas
bajo la lluvia y por entre las campanillas blancas
embozadas en sus chales y gorras
llegan apresuradas con sus bolsas a eso de las once
de la tienda de la esquina,
al vendedor solo le quedaba una broma para ellas,
en sus profundas bolsas
arrastran coliflor y zanahorias
pan de centeno y requesón de hierbas
por el camino corren los niños
que arrastran del colegio
carteras, zapatillas de deporte, 
se hacen los remolones,
riñen,  dan unos pocos saltos más,
luego a la cocina, 
cuando
las mujeres-bolsa sacan la compra
de sus profundas bolsas,
todo a la nevera, quiero estar allí,
quiero besarlas y abrazarlas, cuando
en ese momento buscan sus vidas
en el fondo de sus profundas bolsas.




Die Taschenfrauen


Nicht nur heut am Mittwoch
bei Regen und Schneeglöckchen
gehen sie am Vorgarten entlang
vermummt in Schals und Mützen
kommen mit ihren Taschen so gegen elf
eilig vom Kaufmann an der Ecke
bei dem nur ein Scherz für sie abfällt
schleppen Blumenkohl und Möhren
Roggenbrot und Kräuterquark
in ihren tiefen Taschen
laufen den Kindern über den Weg
die schleppen aus der Schule
Ranzen, Turnschuhe, kneifen sich
raufen, hüpfen noch ein bisschen
dann in der Küche, wenn
die Taschenfrauen ihre tiefen Taschen
auspacken, alles in den Kühlschrank
möcht ich dabei sein, möcht sie
küssen und umarmen, wenn sie einmal
auf dem Grund der tiefen Taschen
suchen nach ihrem eigenen Leben.
 


miércoles, 15 de mayo de 2013

El programa con el ratón

Si a un niño español le preguntas por un ratón, lo más seguro es que se queje del poquito dinero que le trajo don Ratoncito Pérez la última vez que  le visitó. No está el horno para aquellas monedas de 500 pesetas que tan sutilmente se dejaban deslizar por debajo de la almohada. 
Quizá por cuestiones económicas el buen señor Pérez se limite a regalar monedas en España. Desde luego, a Alemania no ha llegado: hasta la fecha yo no lo he visto ni he oído hablar de él. Y la verdad, si lo pienso detenidamente, no me extraña que no se haya atrevido a poner una patita por Teutonolandia. Hacerse un hueco en el mercado de los ratones es empresa ardua desde hace más de cuatro décadas. Exactamente desde 1971 un ratón invita a los niños alemanes a ver su programa: "El programa con el ratón" (Die Sendung mit der Maus). ¡Y su éxito es tremendo!
Desde estas líneas animo a mi compatriota ratonil a que se anime a cruzar los Pirineos. Piensa, Pérez: si Maus alcanzó la fama con un programa de título más bien rancio, qué no podrás alcanzar tú con tus monedas.


P.D.: Un pequeño aviso, Pérez. Si acabas de ver el programa y no puedes parar de buscar otros capítulos, eres uno más en el club de tu competidor. No te desasosiegues, al fin y al cabo vivimos en la Unión Europea y siempre podrás contar con la ayuda de Maus.